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El verdadero riesgo no es técnico, es narrativo

En los proyectos de infraestructura, energía o minería, la información técnica suele ser robusta como, estudios ambientales, modelos de riesgo, diagnósticos sociales y reportes regulatorios. Sin embargo, existe una brecha crítica que muchas organizaciones subestiman y es que, así la información sea técnicamente sólida no garantiza que sea comprendida por los actores del territorio. Y lo que no se comprende, difícilmente genera confianza.

Diversos estudios en gestión de proyectos han demostrado que los factores sociales y de comunicación tienen un impacto directo en el desempeño operativo. Un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo sobre más de 200 proyectos de infraestructura en América Latina evidenció que el 81% de los proyectos enfrentaron retrasos y más del 50% sobrecostos asociados a conflictos, mientras que 36 proyectos fueron cancelados completamente por tensiones sociales. Esto confirma que los problemas no siempre son técnicos sino relacionales y, en gran medida, narrativos.

Adicionalmente, se ha identificado que la falta de comunicación efectiva y la debilidad en la relación con stakeholders son una de las principales causas de retrasos, conflictos y reprocesos. En otras palabras, cuando la información no se traduce correctamente y no hace parte del relato, se generan interpretaciones erróneas que impactan directamente en tiempos, costos y legitimidad.

Cuando la narrativa falla, aparece la fricción

Cuando la información técnica no se traduce adecuadamente a un lenguaje claro y narrativo, comienzan a aparecer señales que muchas organizaciones no logran identificar a tiempo:

  • Dudas recurrentes sobre el mismo tema
  • Rumores en territorio
  • Reinterpretaciones del proyecto
  • Desconfianza frente a la empresa
  • Pérdida de control del relato

Ese es el punto donde inicia la fricción, un desgaste progresivo que no siempre es visible, pero que afecta directamente la viabilidad del proyecto.

La generación de una excelente narrativa permite intervenir precisamente en ese punto crítico. Al interpretar, traducir y alinear la información técnica con el contexto social, facilita que los mensajes no solo circulen, sino que sean comprendidos. Y cuando hay comprensión, se habilita el diálogo; cuando hay diálogo, se construye confianza; y cuando hay confianza, se fortalece la legitimidad.

En IG Consultores entendemos que la comunicación no es un paso posterior al análisis técnico, sino una condición para que este tenga impacto real. Transformar información técnica en narrativas claras no es un ejercicio de estilo, es una herramienta estratégica para prevenir conflictos, reducir fricción y asegurar la viabilidad de los proyectos.

En ese orden, los datos informan, pero son las narrativas las que construyen legitimidad.

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